


Esperamos a Pablo preparados para un encuentro alrededor de la mesa con algunas cosas que sabemos que le gustan y algunas otras que imaginamos que serán de su agrado.
La idea fué abrir con unas tapas para que no extrañara lo que hoy es su estilo español, y para ello habiamos reservado una sardina hecha en escabeche por mi.
La preparamos con pan casero y la disfrutó con elogios.
Luego aparecieron unas empanadas de carne, que acompañamos con un vino Tannat.
Y para finalizar lo que podemos llamar entrada, una tarrinne de origen frances, con carne de cerdo y panceta.
El plato principal fueron Cannelonni de carne y de verdura.
Pablo eligió los de verdura y dijo haberles gustado.
Finalmente le hicimos un flan de coco que ya conoce y que habia elogiado anteriormente.
Que aceptara repetir, fué un elogio para mi que lo hice con la idea de agasajarle.
Hoy para Pablo es un día particular ya que mañana lunes parte de regreso a su casa y su papá lo esperaba para compartir la última noche en Montevideo, de manera que la velada tuvo el límite de una hora prudente.
Pero lo importante fué el reencuentro, la charla con la familia, los recuerdos de Juan Carlos de los días pasados en Barcelona, los cuentos de Pablo sobre su trabajo y las espectativas que genera la actual crisis.
Los relatos de su pasaje por Londres, y la Tate Gallery, de modo que nos pusimos al tanto de lo vivido por Pablo.
Nos quedó como siempre gusto a poco, pero sin duda que todos contentos con la visita y la velada.
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