lunes, 29 de septiembre de 2008

La mejor carne del mundo.

Tenemos el convencimiento de que la carne que consumimos en el Rio de la Plata no tiene igual en ninguna parte.
Es otro mito, estos entrecots que compramos en el super no solo tienen un excelente aspecto sino además ternura y sabor.
Cuatro y muy anchos bifes por un precio más que razonable nos dió la oportunidad de cenar este plato en que nadie pudo repetir.

Cenamos en casa.

Bifes a la portuguesa, con salsa de tomates, cebollas y morrones, papas y boniatos, nos permitieron disfrutar de una cena en familia con la alegría del reencuentro.
Listos para probar como le quedó este plato al veterano....
Strudell de manzana, quizás el preferido de María Isabel, hice dos, y antes de que nos diéramos cuenta, ya había desaparecido uno....
Para alegría del papá, que para eso los hizo.

Una tortilla complementó la cena, tipo picada, de papas y adornada con jamón.

Creíamos haber terminado de comer, pero quedaba un trozo que de a poco tanto María Isabel como Sandino le fueron robando trocitos hasta que nada quedó.

De modo que con este orden un poco alterado por no poder sustraerse a probar el strudell antes de que llegara el momento de los postres, pasamos una velada que finalizó con un video que no pudimos terminar de ver....

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Maria Isabel partió para Venezuela.

Llevamos a María Isabel al aeropuerto temprano en la mañana ya que debía viajar por razones de trabajo a Venezuela, la vendremos a buscar el viernes próximo.
De manera que nos quedamos solos Sandino y yo en el apto.... Solos nos angustiamos y necesitamos volver a los sabores de casa, de modo que preparé una salsita con costillas de cerdo, bien livianita y le agregamos unos tirabuzones de los que les gustan a Leandro.

Algo había que tener de postre, de modo que nada mejor que un par de heladitos de distintos sabores para poder escoger.
Uno de frutillas y otro de pasas al Rhum, deliciosos ambos.

Ya recuperados de la partida de María Isabel y con la pancita llena nos fuimos a acostar.
Esta es una receta para todos aquellos que extrañen un poquito.


martes, 23 de septiembre de 2008

Del puerto del Buceo a la Marina de Washington




María Isabel recuerda cuando la iba a buscar al Richard Anderson, y de allí íbamos a comprar pescado al puerto del Buceo. Generalmente comprábamos corvinas, y las hacíamos a la cacerola con cebollas y papas, un plato que nos gustaba mucho.


Mientras recorríamos el lugar y veíamos las distintas ofertas le conté a mi hija que en una de aquellas visitas de pronto vió a un trabajador al que le faltaba un brazo, y como solía hacer en esas ocaciones me grita, ¨ Papá al señor le falta un brazo´´


De modo que traté de llamarle la atención con una historia que satisfacería su curiosidad poniendo en mí su mirada y dejando de señalarme al señor.


Y le conté que el brazo lo habia perdido cuando tratando de cazar una ballena, esta le comió el brazo. Afortunadamente se salvó, y hoy ya recuperado, cuando sale embarcado a pescar, debe estar muy atento, ya que como a la ballena le gustó mucho comerse el brazo, siempre está atenta para comerselo todo.


Pero lo que la ballena no sabe, es que junto con brazo se comió el reloj del señor, y este, siente el tic tac cuando se acerca.


Esto le permite eludir a la ballena y salvarse en cada oportunidad que esta trata de comérselo.


Recuerdo los ojos abiertos de María Isabel mirándome sin dudar de lo que le contaba.


Aqui compramos lomos de cat fish y los hicimos fritos a pedido de Sandino y Maria Isabel.


Los acompañamos con puré de papas y todos quedamos muy satisfechos.


domingo, 14 de septiembre de 2008

Un plato italiano en Washington


Sin duda de origen italiano, este plato de pastas con pesto, ganó identidad internacional de la mano de la inmigración.
Y a mi me tocó hacerlo en casa de Maria Isabel, donde lo compartimos en el almuerzo para recordar otros tiempos.
El tiempo caluroso de mas de 30 grados no fué el más adecuado para una comida plena de calorias, y a la tarde Sandino durmió la digestión...
María Isabel llegó a la noche atorada y yo no necesité otra ingesta en todo el dia.
Pero la satisfacción fué grande y la disfrutamos.
Comenzamos por las compras, la albahaca la compramos en una feria, las nueces en un super, el queso y los tallarines en una fábrica de pastas italiana, y los huevos en una polleria.
Piqué ligeramente las nueces a las que les sumé la albahaca bien picadita, algo de sal, queso rallado, aceite de oliva, y un par de yemas de huevos duros.
Sencillo pero de fuerte sabor, caracter definido, y muchos recuerdos...
Como no recordar cuando lo hacía mamá? O como lo disfrutaba papá?
Mi hija lo hará un día y quizás recuerde este momento con su padre y de esa manera aquellos platos que otros nos hicieron se transforman en nuestros sin darnos cuenta.