Sin duda que nos acompañarán siempre, con sus maneras, sus risas y sus costumbres que hemos heredado. Algunas quedaron por el camino y ya no están en nuestra mesa las nueces, las pasas de higos, y las almendras.
El espíritu es el mismo, la nostalgia que trato que no lo perciban mis hijos como quizás hicieron mis padres conmigo la misma.
Sigue siendo la fiesta de la familia, nos reunimos alrededor de la mesa, festejamos comiendo y brindamos con quienes estamos y con los que están lejos pero sentimos muy cerca, aqui, en nuestro corazón

Y una de las costumbres es hacer la cena, para la que buscamos los ingredientes desde el día anterior. Luego cocinamos todo el día para sentarnos a la mesa cansados de tanto trajín.Como siempre, en la casa de mis abuelos cuado yo era un niño. En la casa de mis padres de adolecente, y desde hace ya mucho como adulto que protagonizo el mismo rol que antes fué de otros.
Manteniendo las costumbres, tratando de recrear aquel clima que viví y que hoy trasmito a los mios, la unidad familiar, el afecto por aquellos que nos amaron y la tradición de las fiestas.
Felicidad que tiene mucho de nostalgia, y que sin duda, tendrán quienes nos sucedan y que recrearán con los suyos en el futuro.

