Y hasta el que no come como Leo se alista a probar un trozo, ahora si le gusta estén seguros que como más de uno.
En esta oportunidad el fondo del placard nos ofreció una bolsita de cocoa y un resto de pasas de uva, con aquella y con estas se hizo el budin.
Y quedó bien rico, mucho más de lo que quedan los bizcochos que en ocaciones aparecen en casa comprados en la panaderia.
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